Las políticas discriminatorias y el racismo deciden los derechos de las trabajadoras de hogar

Los derechos de las trabajadoras de hogar fueron históricamente ignorados por todos los  partidos en el gobierno de la democracia post dictadura franquista. Todos coincidieron y coinciden en que las mujeres trabajadoras de hogar no pueden ser consideradas trabajadoras y no tienen derecho a estar en el Regimen General de Trabajadoras, e  ignoran las resoluciones de las agencias internacionales como el Convenio 189 de la OIT .

Cuando la situación era inaceptable con la boca grande, en el 2010 idearon un sistema de incorporación  gradual al régimen general de trabajadoras que debía concluir el 1 de enero de 2019, pero ahora sumando la complicidad del PNV,  Coalición Canaria, Nueva Canarias, Foro Asturias y Unión del Pueblo Navarro han propuesto postergar hasta enero de 2024 de la equiparación del sistema de cotización de las empleadas de hogar al régimen general de la Seguridad Social.

Si a esta situación de discriminación entre trabajadoras, le ponemos el foco sobre las condiciones en que se realizan los trabajos de hogar, nos encontramos que la norma es el abuso, la explotación y la esclavitud y esto tampoco supone un tema de interés en la agenda política institucional ( congreso y gobierno), en la agenda de los agentes sociales y políticos ( sindicatos, partidos políticos -movimiento feminista), porque todos tienen muy presente quienes son las trabajadoras de hogar en el País Vasco y el Estado.

Las trabajadoras de hogar son masivamente mujeres, son  mujeres pobres, y son mujeres inmigrantes, pero  se da la paradoja que  sus reivindicaciones de igualdad, justicia y equidad superan la barrera de su grupo de pertenencia porque objetivamente sus demandas exigen cambios sociales estructurales que afectan a todos los estamentos, cuestionan todo el sistema de organización del poder y  obliga a posicionarse a todos los actores políticos. Y esto es lo que se calla en el discurso político de las democracias europeas

Negar derechos a las trabajadoras de hogar ( Enmienda 6777 de la PGE y las anteriores)  solo se explica desde la discriminación y el racismo institucional en  el que comulgan todos los partidos de la “democracia española” del Estado, como en las comunidades autónomas, que creen y entienden que hay ciertas personas, que no solo son diferentes, sino que son  inferiores y prescindibles .

Desde la Asociación Malen Etxea de Mujeres Inmigrantes, repudiamos la enmienda 6777, llamamos a los agentes sociales y políticos a pronunciarse por la igualdad de  derechos para todas las mujeres en este país, y abandonar la política de maquillaje con las que revisten sus diarias traiciones al estado de derecho, la igualdad y la equidad.