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Atender a los cuidados «es un asunto serio»

Las proyecciones del Gobierno Vasco, vaticina que para el 2030 la demanda de cuidadoras se duplicará a la demanda actual. ¿Cómo van a suplir esa necesidad?, ¿qué están haciendo para hacer atractivo este sector laboral?, ¿quiénes asumirán esa carga?, son los cuestionamiento que se plantean desde Malen Etxea ante este panorama de envejecimiento en España.

En las últimas cuatro décadas las mujeres inmigrantes han sostenido las labores de los cuidados y del hogar, pese a las condiciones laborales, laborales y económica que eso representa en su vida. Las cargas familiares en países de origen, el acceso a los derechos en el país de destino perpetúan la permanencia en ese sector. Pero esa generación, en la actualidad tiene más de 55 años y no son atractivas para los empleadores y tampoco ellas tiene fuerzas y salud para ejercer esas funciones.

Sobre este panorama real y cercano habló Silvia Carrizo, fundadora de Malen Etxea durante el conversatorio «Profundizando en el cuidados de las personas mayores«, realizado en Zestoa donde participaron 23 personas del pueblo.

«Hay un error conceptual importante de las mujeres inmigrantes que están llegando. Las que están llegando es para ser feliz, estudiar, vivir y no a cuidar. Antes se metían a los cuidados porque era la forma de obtener papeles, y luego aunque tuvieran papeles seguían en los cuidados porque tenían cargas familiares y otras mochilas que les mermaba las opciones. Mientras que las jóvenes tienen más libertad de elegir otras alternativas de trabajo», enfatizó Carrizo.

También remarcó que «la regularización hará una estampida hacia otras labores que no son los cuidados». Quienes aún se mantienen en ese sector son mujeres mayores de 55 años que por décadas han sostenido ese sector. Sin embargo, la edad se está convirtiendo en un inconveniente para conseguir una jornada completa y por ende al ingreso fijo equivalente al salario mínimo.

«Las mujeres mayores de 55, no tienen reemplazo porque no es un sector atractivo. No puede haber lucro en el sector de los cuidados», remarcó Carrizo

Gladys, una de las participantes en el conversatorio resaltó que las agencias de cuidados piden mujeres de 20 a 45 años, «ahora ya no quieren a una vieja cuidando. Por eso cada vez es más difícil conseguir una trabajadora interna».

Ante este abandono de las cuidadoras e incluso de los mismo usuarios de parte del sistema como tal, una de las participantes autóctona reconoce que ha sido un tema del que todos saben que existen grandes deficiencias pero que no se habla con profundidad y medidas a tomar.

«»Los autóctonos tenemos una perspectiva colonial, algunas habéis tenido papeles o no. Si hubiera sido una autóctonos se hubiera visibilizado más» admite una de las participantes del conversatorio.

Y es que el sistema de cuidados no solo es de las mujeres internas en las casas, sino las condiciones en que trabajan las mujeres en las residencias y de la atención que reciben los usuarios.

Por ello, Carrizo propone que se debe de pensar en el sistema de los cuidados de forma comunitaria, solidaria y de inclusión. Desde una perspectiva de productividad y no medirlo por tiempos concretos. Ejemplo: si en un portal existen cinco personas que demandan atención que una sola cuidadora pueda atenderlas y las funciones no se midan por la cantidad de hora que pueda estar en la casa del usuario, sino de atender las necesidades que requiere, de esta manera se optimizan los recursos, se genera ese sentido de cooperativa y se impulsa el trabajo de cercanía.

El reto está en que los ayuntamientos, desde sus realidades económicas, geográficas y demográficas planteé sistema de cuidados colaborativos, donde prime la dignificación de vida del usuario y las garantías laborales para la cuidadora.